Lo que piensan las mamás del mundo

Las madres en general coinciden en reconocer los beneficios que para el desarrollo social, intelectual y físico de sus hijos trae consigo el aprendizaje experiencial y el juego. No obstante, aun cuando como padres sepamos casi que instintivamente lo benéfico que puede resultar el juego desestructurado –¡de hecho nosotros mismos los gozamos!–, suele ocurrir que esa intuición, ese saber natural, se ve  opacado por los temores en relación con la seguridad de nuestros hijos, por el poco tiempo con el que contamos (sobre todo en Europa occidental y Estados Unidos) y por la carencia de instalaciones de buena calidad para el juego. Todos estos obstáculos impiden que nuestros niños gocen de los beneficios de las actividades desestructuradas.

Pero, claro, las mamás no quieren que sus hijos corran peligro. Los resultados del Informe oficial elaborado por FAB, “Giving Children The Right To Be Children” (“Darles a nuestros niños el derecho de ser niños”), revela qué tanto temen las madres por la seguridad de sus hijos (48%) y frente a la posibilidad de que sufran accidentes (24%).

Pero lo más preocupante de esta situación es que cerca de la mitad de las madres consultadas admitió que esos temores hacen que ellas prefieran que sus niños se queden en la casa, y la mayoría de ellas (71%) manifestó que les permitían a sus hijos pasar más tiempo en actividades de tipo sedentario, como la televisión o los videojuegos.

Hoy en día, ambos, tanto el padre como la madre de la mayoría de los niños, trabajan, de modo que no es ninguna sorpresa el enterarnos de que para el 33% de los padres que deben luchar por su carrera profesional, por criar a sus hijos, cuidar la casa y cumplir con los compromisos sociales, la falta de tiempo sea también una de las barreras que se interpone en el juego con sus hijos. Si bien el deseo de todos es que nuestros hijos sean la prioridad y que para ello debemos superar nuestros temores frente al tema de su seguridad, lo cierto es que esas preocupaciones, en la práctica, se terminan convirtiendo en obstáculos que les restan posibilidades a nuestros niños de vivir experiencias al aire libre o desestructuradas.

Las cifras globales

  • El 79% de las madres cree que en sus respectivos países se ha perdido de vista la importancia de que los niños aprendan a través del juego y de otras actividades desestructuradas
  • El 77% de ellas creen que sus hijos están creciendo demasiado rápido
  • El 92% de las madres afirma que su responsabilidad, como padres, es proteger la infancia de sus hijos
  • El 73% afirma que si les dieran a sus hijos la posibilidad de escoger, ellos elegirían jugar al aire antes que en sus casas
  • El 54% de las madres quisieran que sus hijos se comportaran como niños el mayor tiempo posible