Los costos (frente a los beneficios) del juego de los niños

La posibilidad de jugar no supone una inversión costosa, pero sí arroja, en cambio, unos gigantescos dividendos.

Somos conscientes, por supuesto, de las presiones económicas a las que las familias se enfrentan, de ahí que no nos sorprenda el hecho de que aproximadamente al 20% de los padres en todo el mundo les preocupe los posibles costos de asumir actividades novedosas para sus hijos.

Pero si les dan una mirada a esta lista de apenas cuatro de las cinco principales actividades que los niños eligieron, y se fijan en lo poco que pueden costar, si es que no resultan del todo gratis,

  • Ciclismo de montaña (26%)
  • Lanzarse por un rodadero (13%)
  • Preparar un ponqué enorme (10%)
  • Dejarse rodar por una montaña (9%)

…Es claro que esos temores –los económicos– desaparecerán. Y esto sin tener en cuenta el resto de actividades que los niños del mundo entero se morirían por poder hacer: desde pintar con los dedos hasta saltar y revolcarse en un charco de barro. Tan sencillo y tan obvio como suena: ¡la mayoría de los niños quieren jugar y divertirse al aire libre!

Sin lugar a dudas, una de las cosas que más anhelamos los padres es compartir experiencias con nuestros hijos y hacernos de recuerdos valiosos. A veces tenemos la sensación que nuestros niños no quieren lo mismo. Pero la realidad dice otra cosa: un alto porcentaje de niños alrededor del mundo (el equivalente a un 63%) le gustaría hacer cosas con sus amigos y con su familia, o sea que si todos decidimos lanzarnos a hacerlo, seremos más felices!

El hecho de que nosotros, como padres, nos sintamos tranquilos y confiados y les permitamos a nuestros hijos salir, ensuciarse, dejarlos ser niños, en suma, es fundamental para su desarrollo. A ellos los llena de confianza y seguridad en sí mismos, y a nosotros, los padres, de orgullo. Los niños tienen la posibilidad de descubrir sus diferentes habilidades en distintas áreas; no importa en cuáles, lo importante es motivarlos a que hagan algo, a que se atrevan, a que se lancen.

A los niños se les están negando cada vez más las posibilidades de jugar, de disfrutar y aprender a partir de sus más naturales inclinaciones: ser curiosos y explorar. Todos debemos hacer un esfuerzo por asegurarnos de que haya menos obstáculos para el juego y de que además le demos al tema la importancia y el énfasis que se merece.

En el desarrollo de los encuentros que tuvimos con niños alrededor del mundo para llevar adelante nuestras entrevistas, les ofrecimos a algunos de ellos la oportunidad de que se lanzaran a hacer algunas de las actividades con las que siempre habían fantaseado.