¿Qué quiere decir aprendizaje ‘experiencial’?

El aprendizaje experiencial es aquel al que acceden los niños (¡y también los adultos!) cuando exploran, experimentan, crean y descubren el mundo que los rodea e interactúan con él. Esta forma de aprendizaje se caracteriza por su carácter informal, no tiene reglas ni límites de tiempo, y tampoco es necesaria la tutoría de los adultos. Los niños tienen libertad para aprender espontáneamente, en sus propios términos. Las actividades que pueden contribuir al aprendizaje experiencial son los juegos al aire libre, los juegos imaginarios, las expresiones creativas a través del arte, la música y la danza, y la exploración que hagan los niños de la naturaleza y del entorno que los rodea. El que los niños experimenten el mundo en forma autónoma los ayuda a pensar por sí mismos.

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Al hacerlo, adquieren sentido del compromiso y fortalecen la confianza en sí mismos, lo que a su vez profundiza el vínculo padres-hijos, pues las familias comparten además el orgullo de alcanzar metas importantes. El aprendizaje experiencial no se circunscribe a la estructura curricular del colegio: a ese aprendizaje pueden acceder todos los niños en sus casas, a la hora del descanso, en las vacaciones o los fines de semana. Una gran mayoría de los niños de hoy en día, a diferencia de sus padres en su momento, participan de muy pocas experiencias de aprendizaje flexible. Esto obedece a varios factores, que van desde el avance de la tecnología (juegos, televisión, videojuegos, Internet y sus redes sociales) hasta los temores de los padres en relación con la seguridad, la higiene y la pérdida de calidad de los espacios destinados al esparcimiento de los niños.

Si después de leer nuestros estudios le interesa tener más información sobre aprendizaje experiencial y flexible, FAB le recomienda, para empezar, los siguientes libros: Sally Jenkinson, The Genius of Play; Richard Louv, The Last Child in the Woods.