Descubriendo juntos el 20 de julio

En un reino llamado Colombia, vivían los españoles, soldados que desde hace varios años habían llegado a invadir las tierras de indígenas y personas que allí habitaban, hasta convertirlas en su poderoso imperio. Pero los criollos, como eran conocidos los verdaderos colombianos, estaban cansados de ser dominados por los invasores, por eso un día de mercado donde todos llegaban a la plaza central de Santa Fé de Bogotá, la ciudad principal de este hermoso reino, se dio una revuelta que se convertiría en historia. Un elegante florero fue lo que desató la disputa, pero en realidad solo era un pretexto para independizarse de los “chapetones”, quienes dominaban a los más pobres con su gran riqueza y poder.

El florero sería solicitado a un “riquillo” para adornar la mesa en honor a la visita de un gran americano, pero al no ser entregado a los criollos “pum”, terminó en el piso y entonces empezó la gran disputa que llevó a las contrapartes a luchar por sus vidas y su gobierno. La arremetida de los criollos contra el gran imperio y Virreinato, terminó con la firma de la independencia, acto que después se sellaría con la batalla del Puente de Boyacá y la inminente derrota de los orgullosos españoles. Desde ese momento los colombianos han sido libres y los niños pueden jugar, crecer, estudiar y hacerse grandes hombres para vivir sin impedimentos. Por eso, cada año celebramos como una fiesta patria este hecho histórico que permitió la alegría y libertad de los colombianos.

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