BUENAS MAMÁS A PESAR DE LAS DIFERENCIAS

Dar a luz no es garantía de ser una buena mamá, pero si un buen inicio. Aunque según lo confirma el más reciente estudio de madres hecho por FAB en Colombia, las mamás colombianas si somos muy buenas mamás. Me incluyo en este grupo, porque además de ser psicóloga especialista en desarrollo infantil, soy mamá de un maravilloso niño de 11 años que me ha ayudado a confirmar todo lo que el ejercicio profesional me ha ido enseñando.

¿Por qué somos tan buenas mamás?

Entre nosotras mismas somos mamás diferentes. Todas tenemos argumentos distintos que nos han sido implantados desde muy niñas y que se encargan de generar diferencias entre nosotras. De hecho, aprendimos, y todavía lo hacemos, de nuestras propias mamás. Pero, ¿qué hace que seamos así y qué necesitamos hacer para seguir haciéndolo bien, e inclusive mejor?
Para responder a este cuestionamiento me voy a basar en un ejercicio de clasificación de mamás que hice en conjunto con FAB, en el cual a partir de la personalidad y actitud de cada madre frente al hecho de educar a sus hijos, generamos un perfil diferente que nos ayuda a entender muchas cosas sobre el desarrollo de los más pequeños en Colombia.

MAMÁ CLÁSICA

Fueron formadas bajo la importancia de la tradición y el sentido de pertenencia. Muy seguramente cuando niñas sintieron la protección que da una mamá organizada y siempre en casa.
Estas mamás se enfrentan ahora, al cambio radical en el que las mujeres ya no son o están para funciones de hogar solamente, sino de trabajo y vida propia. Del cambio, estas mamás deben poder disfrutar las ventajas, pues pueden sentirse productivas trabajando desde casa y así no necesitar salir de ella, ni dejar de atenderla como les apasiona. No hace falta ser la mujer súper exitosa para ser una buena madre, en cambio sí ser honestas consigo mismas es lo que las hace ser muy buenas mamás.

MAMÁ HOLIC

Fueron formadas por mamás muy exigentes y disciplinadas, o bien, por mamás con vidas muy desordenadas. Esa base y algunos factores genéticos, les dan ese comportamiento de “extra-mamás”.
Estas mamás son muy vulnerables a sentirse culpables de no estar haciéndolo bien; como si todo el tiempo sintieran que podrían haberlo hecho mejor; de hecho, es porque de niñas así fueron tratadas y nunca le enseñaron a que tienen también derecho a sentirse satisfechas.
Estas mamás, deben saber que los resultados de la crianza que dan no se ven a corto plazo. En cambio sí, al terminar el día después de dormir a sus hijos, merecen celebrar su esfuerzo. Ojalá a diario.

MAMÁ TODOTERRENO

Fueron formadas por mamás curiosas, inquietas, observadoras, que no tuvieron miedo a ensayar, ejemplo que es bastante contundente en el momento de crecer y forjar una personalidad. Aquí lo que se aprende es a tener una actitud muy buena actitud frente a la vida.
El riesgo, es no estructurarse y buscar un norte que la haga estable. Dado que no le temen al riesgo de ensayar, estas mamás son mejores mamás al cuidar y formar a sus hijos desde las metas. Lo mejor que pueden dejarles, es el legado de no temerle al cambio, siempre y cuando se persiga y planee un objetivo.

MAMÁ AL DÍA

Las formaron mujeres seguras de lo que querían. Esto hace que el ejemplo que vieron fuera de mamás guerreras que nada les embiste.
Estas mamás son mejores mamás al cuidarse de dos situaciones que hacen daño: una, que el éxito puede hacerlas caer fácilmente en arrogancia, y dos, que son tan capaces que no dejan que sus hijos hagan lo suyo por ellos mismos. Si tienen en cuenta estas dos tentaciones, podrán formar a sus hijos no desde el éxito, sino desde la motivación. Y eso, los protegerá de ser personas de “poca lucha”.

MAMÁ MAESTRA

Aunque no necesariamente son educadoras, su forma de explicar el mundo es desde la enseñanza, porque así lo hicieron con ellas. Sus preguntas cuando niñas no sólo fueron muy bien escuchadas sino que fueron consideradas lo suficientemente valiosas como para que tomaran el tiempo de respondérselas.
Sólo se vuelve un problema cuando dar una respuesta deja de ser una inspiración para comprender el mundo y en cambio se convierte en una forma de alabarse el conocimiento propio. Por eso, estas mamás son mejores mamás cuando responden las preguntas de sus hijos pensando siempre cómo guiarlos para que se sorprendan y deleiten del mundo.

Si bien a las mamás colombianas pueden identificarnos con alguna categoría más que con otra, todas pueden aprender de las fortalezas de las demás.
La historia ha ido cambiando algunos valores frente a lo que es considerado ser una buena mamá, pero al final, los resultados son los que dictan dichos valores. En nuestro caso, orgullosamente podemos decir que a las colombianas no sólo nos parece lo máximo ser mamás, sino que con tesón demostramos al mundo que hacemos de nuestros hijos, personas felices.

FAB