¿Qué tan importante es el parque para nuestros hijos?

Es muy raro que un niño prefiera quedarse en casa y no ir al parque.

Las actividades que llevan a cabo los niños en el parque dependen de la etapa de desarrollo en la que se encuentren. Antes de los dos años, casi todas las actividades de juego las disfrutan sin necesidad de estar acompañados. Sin embargo, de los dos años en adelante, descubren que existen otros personajes iguales a ellos y siempre se atraen por curiosidad. Desde los dos años comienzan a aprender una nueva habilidad para la vida y comienzan a ponerla en práctica: socializar.

Si bien es fácil pre-decir que sea atractivo para cualquier niño pasar tiempo al aire libre, en algunas ocasiones encontrarse con otros niños no siempre sucede y si esto se convierte en un patrón, debemos tomarlo como una señal de que algo no anda bien. Las conductas que nos deben alertar y que en caso de presentarse deben llevarnos a buscar ayuda son:

Las razones por las que un niño o niña puede estar viviendo esta situación tienen que ver con una amenaza que le está produciendo mucho temor. Por ejemplo, el dolor físico puede ser una causa de resistencia al parque: los sonidos fuertes, irritación en la piel de las manos, tensión en los músculos o dolor de cabeza por el sol, mareo.

Otra causa por la cual se puede dar el rechazo a socializar puede ser el enfrentarse a cambios.Para el niño (a) cambiar de actividad puede ser desagradable, le cuesta adaptarse a personas nuevas, comida nueva, lugares nuevos o actividades nuevas. También, puede ser que el niño tuvo alguna situación difícil con otro u otros niños que no pudo resolver, le quitaron sus juguetes, le pegaron, se burlaron o lo amenazaron.